MUERTE Y LEGADO. ©mpazj.



...Que serán
los estertores
que te arrojan al abismo,
entre la vida y la muerte?

A este punto:
Perdemos todo el encanto
e ingresamos entonando
el mismo y afónico canto.
Sin tamaño,
ni gravedad del pecado
que revierta en mejoría
los palos de la baraja,
se tasan y dimensionan
las ánimas por estatura
y una que otra primacía
u omisión de envergadura,
conceden cierta ventaja,
al molde de la mortaja.

Luego del lavado de culpas
efectuado con lima dura,
con grande calma y mesura
en un molde nos acuñan.
Aplanadas las facciones
separan las almas puras
de las impuras
y en inventario alocado,
nos apilan
crucificados
en estantes desbordados

Mas nada...
sin signos de misericordia
colocados con gran prisa
en oscilantes repisas
soportando, cual cornisa,
el peso desmesurado
de un sin número de occisos
pesados y corpulentos
que aplanan...
no sólo las ilusiones,
también el hueso rajado.
Y del cuerpo…Ya ni cuento,
sometido a tal tormento
que sollozante,
se retuerce desmembrado.

Y así se muestra
la historia...
inhumana, espantosa
y sin escalas de gloria.
Siendo
el hado de la fosa
sólo una atroz antesala
despiadada y pavorosa.

“Una supina miseria
que me arrastró a la inconsciencia,
me hizo vivir el suplicio
de semejante martirio
y afligido
y doblegado...
Pido perdón a gritos,
prefiriendo la demencia,
a revivir la inclemencia...
De la muerte... y su legado”.

Autor:Miriam Paz Jordan


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